Lo sé, este abandono es vergonzoso. Y pido disculpas por si algún hay alguien que se atreve a entrar en este lugar tan lleno de telarañas. Simplemente ocurrió que un buen día me mudé y no volví a dar señales de vida. A nadie le dije a dónde iba ni dónde me podrían encontrar. No obstante, como véis, no me he desecho de las llaves de esta estancia por si acaso alguna vez recobrara su utilidad. Hoy me han entrado tentaciones de barrer el polvo de tantos meses y colgar un nuevo post... desde luego, argumentos no me faltan porque estoy conmocionada ante la ruptura de la tregua de ETA y el ajusticiamiento repentino de Sadam Husein. Pero no sé, me falta espíritu periodístico. Así que todo lo más que vengo a decir en un día como este es que soy muy feliz y me hallo en una etapa de cambio. Por el momento, cierro temporalmente este espacio no sin dejar -para todos aquellos viajeros perdidos que se topen con él- un cálido abrazo colgado detrás de la puerta.
Chau.

